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Un ritual de gratitud y nuevos comienzos

Un ritual sencillo para cerrar el año con calma y empezar uno nuevo con intención. Entre velas, gratitud y visualización, diciembre se convierte en una pausa consciente para soltar lo vivido y abrir espacio a lo que viene. Un recordatorio de que la claridad nace en los momentos más simples.

Hay algo mágico en diciembre, no sé si es el frío, las luces o esa sensación de “cierre de ciclo” pero cada año me gusta parar, respirar y ahí, como siempre, aparece una vela.  No es casualidad, las velas me ayudan a poner un orden interno, son como una pequeña ancla entre todo el ruido de estas fechas. Mientras todo el mundo corre con compras, reuniones y mil cosas, yo busco un momento para mí, para mirar el año con honestidad: lo bueno, lo difícil, lo que me cambió.

Suelo encender Calma Profunda, tiene ese aroma que baja revoluciones sin esfuerzo, la enciendo, respiro, y visualizo el año como una película, no hago nada complicado: solo me pregunto qué situaciones me hicieron crecer, en qué momentos fui valiente, qué personas quiero llevar conmigo al siguiente capítulo, ése simple acto me recoloca, me devuelve claridad y luego viene mi parte favorita: preparar el nuevo año,  para eso suelo elegir Alba, porque para mí representa eso: un nuevo comienzo, me gusta encenderla imaginando cómo quiero sentirme en los próximos meses, qué quiero construir, qué energía quiero atraer a mi vida, no hago listas eternas ni resoluciones imposibles… solo intención pura, presente, real.

Este gesto es una forma de cerrar un ciclo sin prisa y abrir otro con propósito y si algo he aprendido,  es que los rituales más simples suelen ser los que más transforman, así que te lo comparto como consejo de amiga: enciende una vela, agradece y suelta, luego enciende otra, sueña y recibe.


Diciembre es la puerta entre lo que ya viviste y lo que estás a punto de crear.  Que este cierre te encuentre ligera, que el nuevo año te encuentre con luz y que Zenda te acompañe en cada paso, como un recordatorio de que tu energía es tu mejor inicio